Automática e Instrumentación: ¿Cómo contribuye la evolución de los sistemas de control distribuido a mejorar la rentabilidad y la competitividad de las plantas industriales?
Enric Giner: Un DCS moderno integra en un único entorno el control de proceso, la seguridad funcional, el control eléctrico y la gestión de activos. Esta integración elimina las ineficiencias propias de sistemas fragmentados. La mejora de rentabilidad se produce en tres dimensiones concurrentes:
AeI: ¿Qué impacto económico real puede tener avanzar hacia modelos de operación más autónomos en términos de costes, eficiencia y productividad?
E.G: La transición hacia operaciones más autónomas genera valor en cada etapa del proceso. Las plantas industriales que avanzan en esta dirección experimentan mejoras cuantificables en indicadores operativos clave:
En costes de mantenimiento, se observan reducciones entre el 15% y el 20%, acompañadas de reducciones mucho más significativas en paradas no planificadas —entre el 50% y el 70%—. En sectores como la siderurgia o la petroquímica, una parada no programada de un horno o reactor puede sumar cientos de miles de euros en costes directos, por lo que incluso mejoras modestas en disponibilidad generan retornos de inversión muy relevantes.
La vida útil de los activos crece más del 20% cuando el sistema está constantemente vigilando la salud del equipamiento y detectando señales tempranas de degradación. Esto permite planificar intervenciones preventivas de forma suave, sin alcanzar condiciones de ruptura que generan daños secundarios.
La eficiencia global de equipamiento (OEE) mejora entre el 5% y el 15%, no solo por reducción de paradas sino porque cada período de operación es más óptimo. El consumo energético específico puede reducirse entre el 3% y el 10% mediante optimización continua de los puntos de operación.
En la industria papelera, la integración de control avanzado de calidad (QCS) con el DCS reduce la variabilidad del papel final (gramaturas, humedad, lisura) y mejora significativamente el aprovechamiento de la fibra. Una de las mayores plantas de papel recuperado de Europa, con más de 840.000 toneladas de capacidad anual, completó recientemente una modernización del DCS que alcanzó a tres máquinas de papel, logrando una operación automatizada, conectada y segura a escala de planta completa.
En la siderurgia, donde la tolerancia operativa es muy estrecha y el coste de una parada es extremadamente alto, el mantenimiento predictivo basado en análisis continuo de datos permite detectar desviaciones semanas antes de que se conviertan en averías. Esto es especialmente crítico en hornos de arco eléctrico y líneas de laminación, donde la planificación de intervenciones tiene impacto directo en la metalurgia del proceso.
El retorno de inversión típico de estos proyectos se sitúa entre 12 y 24 meses, tras lo cual los beneficios operativos se replican cada año.
AeI: ¿Cómo ayuda la incorporación de inteligencia artificial en los DCS a reducir pérdidas operativas y maximizar el rendimiento de los activos?
E.G: La inteligencia artificial actúa en el DCS en cuatro dimensiones complementarias:
AeI: ¿Puede el DCS evolucionar hacia una plataforma estratégica que no solo controle, sino que impulse de forma continua la excelencia operativa y los resultados de negocio?
E.G: Sí. La evolución conceptual del DCS es precisamente esta: de ser un sistema operativo de control reactivo a ser una plataforma digital estratégica que conecta la operación en tiempo real con los objetivos del negocio. Esta transformación se apoya en una arquitectura dual integrada de forma segura:
Esta separación de responsabilidades es fundamental. Permite que un proceso químico incorpore un módulo de optimización energética basado en IA sin modificar la lógica de control crítico. O que una planta siderúrgica conecte su DCS a un gemelo digital del horno para simular estrategias de carga antes de implementarlas, reduciendo riesgo operativo y mejorando rendimiento metalúrgico.
El DCS como plataforma estratégica también cierra el ciclo entre operación y negocio. Los datos de producción —rendimientos, consumos, incidencias, calidades— fluyen de forma estructurada hacia sistemas de gestión empresarial (ERP, MES), donde se convierten en indicadores de negocio accionables en tiempo real. La dirección de la planta puede tomar decisiones sobre programación de producción, compras de materias primas e inversiones en mantenimiento con una visibilidad del proceso que antes era imposible obtener con datos actuales.
AeI: ¿Cómo está trabajando su compañía la hoja de ruta de sus sistemas hacia modelos más autónomos?
E.G: Hemos desarrollado lo que denominamos Automation Extended: un marco estratégico que describe cómo los sistemas de control pueden evolucionar hacia niveles crecientes de autonomía operativa. No es un nuevo producto de software ni una versión de DCS. Es un ecosistema pensado para permitir que cada cliente avance a su ritmo hacia operaciones más inteligentes, manteniendo la estabilidad y seguridad de lo que ya funciona. Automation Extended se construye sobre la idea de separación de funciones ya descrita: núcleo de control estable frente a entorno digital ágil, ambos integrados de forma segura y estructurada.
Hoy, ABB ofrece plataformas de IA industrial que los principales analistas del sector —Gartner, Verdantix, IDC— reconocen como líderes globales. Son soluciones completas: procesamiento de datos en tiempo real, minería de históricos, bibliotecas de modelos de machine learning preentrenados, gemelos digitales, y copilots basados en IA generativa. Se integran nativamente con los sistemas de control para que la IA realmente resida en la planta, no solo en infraestructura remota. En eventos de referencia como Hannover Messe 2026 —la feria más grande de tecnología industrial—, ABB es posicionada por socios tecnológicos estratégicos como referente en IA industrial. Se demuestran gemelos digitales operacionales en 3D, IA agéntica para toma de decisiones, y aplicaciones concretas de IA en energía, procesos industriales, edificios inteligentes y accionamientos. No son prototipos: son soluciones operando en plantas reales.
ABB ha desarrollado lo que denomina Automation Extended: un marco estratégico que describe cómo los sistemas de control pueden evolucionar hacia niveles crecientes de autonomía operativa.
El proyecto se centra en la creación de componentes críticos para paneles de instrumentos que deben resistir condiciones extremas
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