La biotecnología industrial se consolida como uno de los motores emergentes de innovación y transformación económica en España. Con una inversión creciente, una sólida base científica y un ecosistema empresarial en expansión, el sector afronta ahora el reto de trasladar ese conocimiento al tejido productivo y escalar sus desarrollos hasta la industria. En esta entrevista, Ion Arocena, director general de la Asociación Española de Bioempresas (AseBio), analiza la evolución del sector, las tecnologías que están liderando la innovación y los desafíos que aún deben superarse para consolidar a España como referente europeo en biotecnología industrial.
Automática e Instrumentación: ¿Cómo describirían la situación actual de la biotecnología industrial en España en términos de inversión, proyectos y capacidad tecnológica?
Ion Arocena: Desde la Asociación Española de Bioempresas (AseBio), consideramos que la biotecnología en España se encuentra en un momento muy positivo, con una capacidad tecnológica sólida, una inversión creciente y un ecosistema en expansión, aunque con margen de mejora respecto a los líderes del sector en Europa.
En 2023, el sector alcanzó un récord histórico de inversión, superando los 228 millones de euros en capital captado. La biotecnología ocupa la cuarta posición en intensidad de inversión en I+D en España, con un gasto total en actividades de I+D de 2.749 millones de euros, de los cuales casi la mitad proviene directamente de las propias empresas. Este dinamismo refleja un compromiso sólido del sector con la innovación y la generación de soluciones industriales de alto valor.
A pesar de estos avances, la inversión española en I+D representa solo el 1,49% del PIB, por debajo de la media europea del 2,22%, lo que indica que aún existe margen para reforzar la capacidad industrial y tecnológica. Desde AseBio destacamos que es esencial aumentar la producción local de bienes críticos, como medicamentos y productos sanitarios, para fortalecer la autonomía estratégica de Europa y su capacidad de respuesta ante crisis. En este contexto, la biotecnología industrial se consolida como una tecnología crítica para la seguridad económica y sanitaria de España y de la UE.
AeI: ¿Qué tecnologías concretas están liderando la innovación en biotecnología industrial?
I.A.: La biotecnología industrial en nuestro país se impulsa gracias a tecnologías estratégicas que integran ciencia avanzada, digitalización y sostenibilidad, permitiendo desarrollar productos de alto valor y optimizar procesos. Este avance refuerza la competitividad internacional del sector, con especial liderazgo en producción de biológicos, seguido de diagnóstico in vitro y kits de análisis, vacunas y anticuerpos, bioprocesos y terapias avanzadas.
La biofabricación y los bioprocesos avanzados facilitan la producción de proteínas, anticuerpos y terapias innovadoras, esenciales para medicamentos y productos sanitarios críticos.
La biotecnología industrial aplicada a la bioeconomía es otra área clave, transformando materias primas sostenibles y residuos en productos de alto valor, contribuyendo a la eficiencia de recursos y a la reducción del impacto ambiental.
La inteligencia artificial y el análisis de datos biológicos están revolucionando el sector, acelerando el descubrimiento de fármacos, mejorando diagnósticos y optimizando procesos industriales. Asimismo, el estudio y la explotación de microbiomas y bioprocesos basados en microorganismos permiten desarrollar alimentos, biofertilizantes, bioplásticos y otros productos sostenibles, consolidando la innovación en nuestro sector.
En conjunto, estas tecnologías posicionan a España y, por ende, a Europa, en una buena posición en términos de biotecnología industrial, fortaleciendo la autonomía estratégica, la sostenibilidad y la resiliencia frente a crisis sanitarias, económicas y medioambientales, lo que refuerza el papel de la biotecnología como motor clave de desarrollo económico y social.
AeI: ¿Qué papel juegan herramientas como la bioinformática, el modelado de procesos o la inteligencia artificial en la optimización de procesos industriales biotecnológicos?
I.A.: Estas tecnologías desempeñan un papel central en la optimización de procesos industriales biotecnológicos al actuar como el puente entre el diseño productivo y la producción masiva eficiente. Su integración permite transformar datos biológicos complejos en decisiones operativas rentables y sostenibles que permiten mejorar el rendimiento, la calidad y la flexibilidad de la innovación en la producción de productos biológicos.
La bioinformática permite gestionar y analizar grandes volúmenes de datos biológicos generados durante la investigación y el diseño 'in silico'. Esto incluye desde datos genómicos hasta información de ensayos preclínicos y clínicos, facilitando la identificación de objetivos biológicos, el diseño de moléculas y la predicción de resultados, reduciendo tiempos y costes en el desarrollo de productos.
El modelado de procesos contribuye a simular y optimizar cadenas de producción complejas antes de implementarlas a escala industrial. Esto permite prever problemas de escalado. Mediante el uso de "gemelos digitales" y simulaciones de dinámica de fluidos, las empresas pueden predecir cómo se comportará un bioproceso al pasar de un matraz a un biorreactor de miles de litros, pudiendo ajustar parámetros de producción, minimizando errores y mejorando el rendimiento productivo, reduciendo la variabilidad y aumentando la reproducibilidad de los productos.
Por su parte, la inteligencia artificial potencia la toma de decisiones basada en datos, automatiza tareas repetitivas y permite el desarrollo de modelos predictivos para controlar y optimizar la calidad y el rendimiento de los procesos.
En conjunto, estas herramientas digitales no solo aceleran la innovación, la transferencia tecnológica y la competitividad del sector, sino que también refuerzan la sostenibilidad, la personalización productiva y la eficiencia del sector biotecnológico, posicionando a España como un actor relevante en la transformación digital de la biotecnología industrial europea.
AeI: ¿Cuáles son actualmente los principales retos para el escalado de bioprocesos desde laboratorio o planta piloto hasta producción industrial?
I.A.: En primer lugar, se requiere un marco regulatorio ágil y armonizado a nivel europeo que facilite la aprobación e integración de nuevas tecnologías en el mercado y en los servicios públicos, evitando que la innovación se vea frenada por barreras normativas.
Además, el talento especializado en escalado de procesos industriales es fundamental. Formar profesionales alineados con estándares europeos permite a las empresas crecer de manera sostenible y consolidarse en el ámbito internacional. Por último, el desarrollo empresarial y de infraestructuras representa un desafío estructural.
AeI: ¿Qué papel está desempeñando la biotecnología industrial en la descarbonización y en la sustitución de procesos basados en materias primas fósiles? ¿Existen ejemplos relevantes en España?
I.A.: La biotecnología es la piedra angular de la transición hacia una economía más sostenible. Permite desarrollar procesos y productos que reducen la dependencia de combustibles fósiles mediante el uso de materias primas renovables y biomasas, contribuyendo a crear ciclos de carbono sostenibles y a minimizar las emisiones de gases de efecto invernadero. Su aplicación en biorrefinerías —donde la biomasa se convierte en productos biobasados de alto valor como biocombustibles, bioplásticos y químicos verdes— es un claro ejemplo de cómo se sustituye el uso de petróleo y gas por alternativas biotecnológicas más limpias y eficientes.
AeI: ¿Cómo se sitúa España en términos de inversión, transferencia tecnológica y capacidad industrial frente a otros países europeos? ¿Existe financiación suficiente para llevar los desarrollos hasta escala industrial?
I.A.: España destaca por su excelencia científica en biotecnología, pero todavía no somos capaces de transformar plenamente ese conocimiento en actividad industrial. El último estudio de WifOR para EuropaBio, que tiene como objetivo estimar el impacto económico de las actividades productivas de las empresas de la UE que aplican la biotecnología en sus procesos de fabricación e investigación, confirma que la biotecnología es un motor económico en Europa —el GVA del sector alcanzó los 38.1 mil millones de euros en 2022, casi el doble que en 2008— y que la biotecnología industrial es el subsector de mayor crecimiento, con un incremento anual del 5,3%. Sin embargo, su peso económico sigue siendo reducido frente a la biotecnología sanitaria, lo que refleja una concentración de capacidades productivas en países con una base industrial más sólida.
En definitiva, España cuenta con los ingredientes necesarios para desempeñar un papel relevante en la biotecnología industrial europea: talento, ciencia y empresas innovadoras. Pero para aprovechar plenamente este potencial necesitamos reforzar la inversión industrial, consolidar infraestructuras de escalado y promover una cultura de innovación que permita que los desarrollos científicos se conviertan en soluciones reales para la sociedad.
AeI: De cara a los próximos 5–10 años, ¿qué tecnologías o áreas de la biotecnología industrial creen que tendrán mayor impacto en España? ¿Dónde deberían centrarse los esfuerzos públicos y privados?
I.A.: La biofabricación y los bioprocesos sostenibles serán esenciales para sustituir procesos basados en materias primas fósiles por alternativas renovables, impulsando así la transición hacia una economía más verde y circular. Al mismo tiempo, la biotecnología aplicada a la alimentación, incluyendo la producción de proteínas alternativas e ingredientes innovadores, responderá a los retos globales de sostenibilidad y seguridad alimentaria, consolidando un sector con gran potencial de crecimiento.
En definitiva, estas estrategias permitirán a España transformar su capacidad científica en un impacto industrial real, generando soluciones sostenibles y reforzando su liderazgo en biotecnología a nivel internacional.
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Esta entrevista aparece publicada en el nº 568 de Automática e Instrumentación págs 44 a 46.
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