La Escuela Universitaria Salesiana de Sarrià (EUSS) ha reforzado su plan de estudios en los grados de ingeniería con una asignatura optativa de didáctica, en línea con su compromiso con una formación integral y una visión humanística. Se trata de una iniciativa pionera a nivel estatal cuya primera edición se ha llevado a cabo durante el semestre recién finalizado de este curso.
“En los últimos años hemos detectado que algunos graduados de la EUSS han desarrollado, en algún momento de su trayectoria profesional, tareas vinculadas a la docencia”, explica Noemí Ruíz, jefa del Departamento de Investigación de la universidad e impulsora de la optativa. A partir de esta realidad y aprovechando que en la EUSS existe un equipo de investigadores en el ámbito de la didáctica, se consideró muy pertinente impulsar esta asignatura con la actualización de los planes de estudio en el RD 822/2.
La asignatura nace de “la visión salesiana de la EUSS”, que apuesta por formar ingenieros e ingenieras no solo con una sólida base técnica, sino también “con competencias humanas y comunicativas”. La iniciativa también da respuesta a “una necesidad real detectada en los centros salesianos de formación profesional”, que actualmente tienen dificultades para encontrar docentes con perfil técnico.
Uno de los ejes centrales de la asignatura es su fuerte componente práctico. Los estudiantes han realizado estancias en varios centros educativos, principalmente salesianos (como Sarrià y Sant Vicenç), pero también en otros entornos formativos como el aula de formación de SEAT o el Instituto Manyanet de Molins de Rei (Barcelona). Estas prácticas se han estructurado en dos fases: una primera de observación de la labor docente y una segunda en la que los propios estudiantes han impartido sesiones formativas, tanto teóricas como prácticas o de taller.
“Nos ha sorprendido gratamente la alta demanda de la asignatura”, reconoce Ruiz. Los motivos que han llevado a los estudiantes a matricularse han sido varios: desde la curiosidad por la docencia hasta la voluntad de abrir nuevas salidas profesionales, la recomendación de tutores académicos o el interés por el profesorado que imparte la asignatura.
Un ejemplo es Alex Rojas, estudiante de Ingeniería Mecánica, quien subraya el aprendizaje adquirido durante las estancias en los centros educativos. “Las competencias que hemos trabajado tienen una aplicación directa en el mundo laboral más allá del ámbito educativo”, señala. Habla de la gestión de equipos, el trabajo por proyectos o la comunicación en grupo.
La valoración global de la primera edición es muy satisfactoria. Aunque la organización y coordinación con los centros educativos ha supuesto un reto, el profesorado destaca la implicación de los estudiantes y el impacto positivo que han tenido sobre los jóvenes en formación profesional. En algunos casos, los estudiantes de la EUSS han vuelto a los mismos centros donde ellos mismos se habían formado, convirtiéndose ahora en referentes y modelos cercanos al alumnado. “Han aportado una visión muy vinculada al mundo profesional y han ayudado a motivar a los estudiantes de ciclos formativos, reforzando su confianza y mostrándoles que continuar la formación en la universidad es una opción real”, destaca la jefa del Departamento de Investigación.
El retorno de los tutores ha sido muy positivo e incluso uno de los estudiantes participantes ya asumirá tareas docentes en breve, confirmando el impacto real e inmediato de esta iniciativa.
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