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Hablamos con Xavier Aliaga, Sales Director Iberia Business Systems en Epson; y Jose Mª Sitges, director técnico de Sinerges

Epson y Sinerges muestran en Hispack su nuevo concepto de robótica

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De izquierda a derecha, Xavier Aliaga, Sales Director Iberia Business Systems en Epson; y Jose Mª Sitges, director técnico de Sinerges. FOTO: ÓM
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Durante la pasada edición de Hispack, tuvimos la oportunidad de visitar el stand de Sinerges, partner de Epson en España, y conocer de primera mano uno de los últimos proyectos de la firma japonesa, la robotización del etiquetaje. Además, comprobamos el paso adelante de Epson en el ámbito de la robótica, al dar respuesta también a aquellas aplicaciones donde no se necesita una gran precisión o el tiempo de ciclo no es tan corto.


“Tenemos una posición de líder mundial en los robots SCARA, con los más de 300 modelos de los que disponemos actualmente cubrimos cualquier tipo de necesidad en un ámbito de menos de 20 kilogramos y de un rango de distancias desde 150 mm a 1000 mm”, respondió Xavier Aliaga, Sales Director Iberia Business Systems en esta compañía, al preguntarle por la situación actual de Epson dentro de las soluciones de robotización. Lo hizo en el marco de Hispack, que tuvo lugar del 24 al 27 de mayo en Fira de Barcelona, cita a la que acudió Automática e Instrumentación para visitar el stand de Sinerges, el partner de Epson en España. Salvo en Alemania, donde es la propia compañía quien realiza la distribución, en el resto de Europa lo hacen a través de partners. “Nosotros llevamos más de 10 años siendo sus distribuidores oficiales. En España, el mercado de robots de seis ejes es más amplio que el de robots SCARA, pero estos siguen teniendo una amplia aceptación”, apuntó, Josep Mª Sitges, que lidera Sinerges.


De hecho, según explicó Aliaga, la interacción del robot con el ser humano se utiliza en una serie de aplicaciones específicas y concretas, hay unas limitaciones en cuento a velocidad, por temas de seguridad, interviene Aliaga. “Quizá por nuestro origen”, prosigue el responsable de Business Systems en Epson Iberia, recordando la creación de la firma japonesa en 1942 como fabricante de piezas de relojes, “la gama de robots Epson entra muy fuerte, sobre todo en el mercado asiático, en la producción de semiconductores, ensamblaje, picking… allí donde se requiere una altísima velocidad y microprecisión en las operaciones”. “Hay puntos de encuentro entre los robots colaborativos y los industriales, pero siguen teniendo aplicaciones diferentes. Dicho esto, si bien la implantación de cobots está aumentado año tras año, no creo que lo haga en detrimento de los robots industriales. Las aplicaciones son totalmente distintas, si bien hay un punto de intersección”, explicó Sitges. “De hecho, la interacción del robot con el ser humano se utiliza en una serie de aplicaciones específicas y concretas, hay unas limitaciones en cuento a velocidad, por temas de seguridad”, intervino Aliaga. “Quizá por nuestro origen”, continuó el responsable de Business Systems en Epson Iberia, recordando la creación de la firma japonesa en 1942 como fabricante de piezas de relojes, “la gama de robots Epson entra muy fuerte, sobre todo en el mercado asiático, en la producción de semiconductores, ensamblaje, picking... allí donde se requiere altísima velocidad y microprecisión en las operaciones”.


Fortalecer la estructura en Europa


La compañía está actualmente reforzando la estructura existente de preventa, posventa y comercial, de manera que la red de colaboradores con los que cuenta Epson puedan llegar al usuario final y dar un soporte como fabricante. “Estamos dando un impulso para dotar de mayor presencia, estar más cerca de los partners y apoyarlos para entrar en nuevas aplicaciones y mercados”, explicó Aliaga.


¿Un ejemplo? “Estamos visualizando mercados donde el robot todavía no ha entrado, no se ha concebido su uso. Pensamos no mirar solo en automoción, irnos a otros. Sobre todo, también a mercados iniciales, que arrancan en el uso de aplicaciones robóticas”, contestó.


El nombre de su partner en España responde al camino que ha tomado Epson. Sinerges… sinergias. Eso es, buscan establecer sinergias de diferentes áreas de negocios que ya están maduras por parte de Epson, que han demostrado valor añadido con el usuario final. Aquí entran en juego la impresión 3D, mejor dicho, la fabricación aditiva, en la que han entrado al lanzar una impresora 3D industrial. Fabricar la propia pieza final que se integrará a través del robot en el producto final. Ese es el objetivo. Y ahí es cuando llegamos al cambio de denominación, ya no son únicamente robots, no son la división de Robotics, sino un ecosistema de soluciones pensadas para la fabricación, Manufacturing Solutions.


“El nombre toma sentido cuando a finales del año pasado presentamos en la feria de robótica de Japón nuestra impresora 3D, como nos gusta decir, impresora de adición. También la máquina de moldura, para imprimir molduras, un concepto quizá más simple que la impresión 3D, pero que es una necesidad para generar piezas que hasta ahora requerían moldes de gran tamaño, una gran inversión, troqueles… y después la inyección de metal u otro elemento. Ahora todo este proceso se simplifica y tiradas más cortas son mucho más rentables y eficientes”, describió Xavier Aliaga.


La serie T, acercar la robótica a todos los procesos productivos


En este punto, Jose Mª Sigtes volvió a la robótica. Lo hizo para apuntar, desde un punto de vista más técnico, cómo cree él que Epson hace unos años dio un paso adelante y se diferenció respecto a la competencia desarrollando conceptos de robots algo distintos a la competencia. ¿En qué sentido? “Acercar la robótica a aquellas aplicaciones donde no se necesita una gran precisión o el tiempo de ciclo no es tan corto. Tradicionalmente, un robot está pensado para aplicaciones donde únicamente tendría sentido para un cierto volumen de producción donde el robot debe funcionar 24/7, y de esta manera se consigue amortizar el coste de la aplicación. Pero si tenemos un robot más económico, ya no es necesario pensar en aplicaciones que necesiten un gran volumen. De este modo, hace unos años Epson empezó a desarrollar la serie T de robots (SCARA y también de 6 ejes), caracterizada por una simplificación del concepto. Normalmente un conjunto robótico está formado por su controlador y su brazo y, en este caso, en esta solución el controlador está integrado dentro del brazo robótico, por lo que tenemos un solo elemento. Esto facilita la instalación, pero al mismo tiempo ha llevado asociada una disminución de los costes de casi un 50%, con lo que nos ha abierto puertas a instalar robots en aplicaciones que ya no hacía falta que el robot estuviera funcionado 24 horas, y en aplicaciones mucho más sencillas e, incluso, en algún momento acercándose a tareas de la robótica colaborativa”, explicó. No son cobots, pero… “la realidad es que con esta serie hemos podido llevarnos aplicaciones que inicialmente el cliente pensaba en un robot colaborativo. El coste de un robot colaborativo en comparación con nuestra serie T es un 50% mayor. El cliente se lo piensa”, subrayó el director técnico de Sinerges.


Entre los sectores más relevantes para la robótica de Epson aparecen, como es natural, los proveedores de los fabricantes de automóviles, así como la electrónica y el metal. Sin embargo, han encontrado un sitio, por ejemplo, en el sector farmacéutico, donde se utilizan en el montaje de viales. “Sobre todo las series menos rápidas, por lo tanto, más económicas de robots, donde no se necesita un alto grado de producción por nuestra parte tienen cabida”, apuntó Sitges.


Robótica en el etiquetaje


Una de las sinergias con las que trabaja ya Epson es entre sus divisiones de Manufacturing Solutions y la de Business Systems. Así lo explicó Xavier Aliaga: “La automatización de la aplicación de una etiqueta en un producto se ha realizado tradicionalmente a través de un sistema neumático, esto es, un pistón lineal que recoge la etiqueta a la salida dispensada de una impresora y la aplica en un producto; con algunos ajustes esta aplicación lineal se puede adaptar 90 grados o hacer algún tipo de desplazamiento, pero tiene su complejidad. Entonces, el abaratamiento de soluciones de brazos robóticos ha permitido que empecemos a explorar y dar solución a este tipo de necesidades”. Una solución que bebe de todas las ventajas asociadas a la robotización: “La capacidad del robot y de todo su entorno de periferia a nivel de reconocimiento de imagen, el hecho de poder decidir en tiempo real dónde aplico la etiqueta en función del producto que me llega, la flexibilidad de los 6 ejes y la longitud de 1000 mm para llegar a zonas donde antes no se concebía que pudiera aplicarse esa etiqueta. Esto es lo que estamos empezando a impulsar”, destacó Aliaga.


En la pasada edición de Hispack pudimos ver un ejemplo. “En la feria tuvimos partners en el ámbito de las impresoras a color, ColorWorks, que también han decidido a realizar este tipo de soluciones. No solo lo hemos visto en demostraciones, sino que ya hay implantaciones basadas en un brazo robot para ir más allá de la aplicación lineal de un pistón neumático”, concretó. ¿Una pieza más que necesaria para que una fábrica pueda considerarse flexible? Así es, cualquier cambio de producto implicaba modificar todo ese sistema de print & play, el brazo robótico te ofrece mucha más flexibilidad y quizá podemos destacar la facilidad del lenguaje de programación de los robots Epson”, respondió Aliaga mientras pasó la palabra a su partner en España.


“La robótica colaborativa se autodestaca por su facilidad en la programación, y aquí quizá los fabricantes de robots industriales, como Epson, no hemos sabido transmitir, o damos una imagen de que el robot es muy difícil de programar, cuando no es cierto. Tenemos la experiencia de involucrar a personas que no habían tocado un robot, pero con un básico nivel de programación y nuestra ayuda ponemos en marcha una aplicación sin problemas. Son lenguajes muy potentes”, comentó Jose Mª Sitges. Hay que simplificar, pero sin que pierda valor. “A veces hacer las cosas muy sencillas puede llevar consigo perder muchas prestaciones. Con un lenguaje muy sencillo harás aplicaciones sencillas, pero si quieres aplicaciones complicadas tendrás que echar mano de mayor conocimiento. En el caso del robot Epson es un intermedio, para hacer cosas sencillas no es difícil, pero suficientemente competentes como para hacer aplicaciones complejas como las que se hacen en la actualidad”, detalló.


Desde Sinerges, su director técnico también subrayó una de las consecuencias positivas de rebajar los costes del robot: “Ahora no solo pensamos en aplicaciones de etiquetaje en empresas con grandes producciones, sino también en pequeñas y medianas empresas que ya tiene sentido hacer una aplicación de este tipo. Y librar a una persona de una tarea rutinaria y que puede hacer un trabajo de mejor valor añadido”.



Este artículo aparece publicado en el nº 539 de Automática e Instrumentación págs. 25 a 27.

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