El principal motor económico en España en cuanto a exportaciones, innovación y empleo estable en España es la industria, que aporta el 16% al PIB nacional y, sin embargo, está inmersa en un proceso de transformación tecnológica y transición energética.
Así lo destaca el estudio ‘El sector industrial en España’, elaborado por GAD3 para Finanzauto, en el que se destacan cinco retos para mantener su competitividad y que deberá afrontar a partir de 2026.
- Relevo generacional y déficit de talento técnico: solo el 12,7% de los estudiantes elige estudios de Formación Profesional industrial, y apenas el 3,3% de las empresas participan en programas de FP dual, lo que dificulta la creación de perfiles ajustados a las necesidades reales del sector. El desajuste entre oferta y demanda de talento provoca más de 100.000 vacantes sin cubrir, pese a que la industria ofrece empleo indefinido en el 90% de los casos y salarios un 18% superiores a la media nacional. Esta brecha supone una amenaza directa para la productividad y la continuidad operativa de muchas compañías, especialmente en áreas técnicas como mantenimiento, automatización o mecatrónica.
- Recuperar peso económico frente a Europa: su aportación al PIB nacional se sitúa cuatro puntos por debajo de la media europea (20,5%). A esta diferencia se suma una brecha presupuestaria, ya que España destina el 0,4% del PIB a apoyo público industrial, mientras que países como Alemania duplican ese nivel, situándose en el 0,8%. La consecuencia es un tejido productivo con menos capacidad para competir a escala internacional, desarrollar nuevos polos industriales o sostener la repatriación de producción en un contexto geopolítico cada vez más inestable.
- Sostenibilidad e innovación como obligación: nuestra industria concentra el 45% de toda la inversión privada en I+D, una cifra que la sitúa como principal motor innovador del país. El informe identifica la transformación tecnológica, la eficiencia energética y la descarbonización como factores clave de competitividad en los próximos años.
- Comunicar mejor su impacto real, puesto que, aunque la mayoría de ciudadanos reconoce la importancia estratégica de la industria, su visibilidad pública sigue siendo inferior a la del turismo: el 37% de los españoles identifica el turismo como el sector más importante para la economía nacional, mientras que solo el 13% menciona a la industria, pese a que esta concentra el 70% de las exportaciones y genera empleo estable, cualificado e intensivo en innovación. Además, cuatro de cada diez españoles admiten no estar informados sobre políticas industriales y que muchos jóvenes siguen asociando la industria con entornos duros o poco cualificados. La distancia entre su relevancia real y su imagen pública se ha convertido en un reto en sí mismo: sin reconocimiento social, atraer talento y apoyo político resulta más difícil.
- Reindustrialización y autonomía estratégica: ocho de cada diez ciudadanos creen que España necesita reforzar su tejido productivo para garantizar su autonomía estratégica en un contexto de competencia global. La industria aparece así no solo como motor económico, sino como garantía de resiliencia nacional ante crisis logísticas, energéticas o geopolíticas.
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